The Clue…un juego para primera infancia..¡¿qué?!

The Clue…un juego para primera infancia..¡¿qué?!

Tengo una mini ludoteca en mi hogar. Mi pequeña de casi 3 años tiene sus juegos de mesa también. Obvio, aquellos juegos de mesa que dicen expresamente que son para niños de 2 y medio años a 5 años de edad, como Little Action, pero también tiene otros que dicen para mayores de 6 años, como Concept Kids, Fantasma Blitz y El Señor Dix. Que también se los he mostrado y hemos jugado, claramente no con todas las reglas, pero sí ha ido reconociendo el material.

Pero hace unas semanas…ella quería jugar un juego de mesa. Entonces, abrió el mueble donde está nuestra mini ludoteca (colección de pocos juegos de mesa, aproximadamente unos 10) y sacó un juego: The Clue.

Quería jugar The Clue, pero ¿cómo?. “Hija, mejor veamos otro juego, éste es muy difícil”. Pero ella, lo abrió y empezó a sacar las cartas, el tablero y listo, debíamos jugar.

Los juegos de mesa, como juegos reglados, comienzan a ser más jugados por los niños y niñas alrededor de los 7 años de edad. Momento en el cual, el desarrollo cognitivo (según Piaget) se encuentra en la llamada Etapa de Operaciones Concretas. En donde el infante es capaz de realizar operaciones mentales aplicadas a situaciones concretas y existe un mayor uso del razonamiento lógico (causa-efecto). En esta etapa, el juego reglado se facilita a la vez que implica un desarrollo social cuando se juega con otro bajo ciertas reglas.

Entonces, ¿cómo jugar The Clue con mi pequeña? A aplicar mis conocimientos. Tres años de edad (aprox.): pensamiento egocéntrico, juego simbólico, del rol o imitación, nociones espacio-temporales básicas, clasificación por colores o tamaños, desarrollo inicial de motricidad fina y lateralidad. Así, jugamos variantes adaptadas de The Clue:

  1. Ganó cada carta que fue capaz de relacionar con la “herramienta” física correspondiente (le cambié el concepto y las llamé “herramientas” y no “armas”, para evitar la temática misma del juego).
  2. Ganó cada “herramienta” que encontró en el tablero, en la medida que iban saliendo las cartas con las “herramientas” de un mazo central (cada “herramienta” ubicada previamente en alguna de las habitaciones del tablero).
  3. Ganó cada carta de personaje que fue capaz de relacionar con el peón correspondiente.
  4. Ganó cada peón que encontró en el tablero, en la medida que iban saliendo las cartas de personajes de un mazo central (cada peón ubicado previamente en alguna de las habitaciones del tablero).
  5. Ganó cada carta de habitación que logró identificar e indicar con su mano en el tablero.

¿Jugó? Obvio, se ganó todas las cartas, “herramientas” y peones posibles, y lo más relevante es que lo pasó muy bien, celebraba, sonreía, pensaba. Sin duda le gustaron los retos y su afán de superación la mantuvo jugando casi media hora (tiempo atencional bastante extendido para su edad). Por último, aproveché de reforzar habilidades como la identificación (por color, por forma), la comparación, espera de turno, toma de decisiones, motricidad fina y motricidad óculo-manual. Y aún mejor, reforzamos el vínculo socio-emocional. Ambas la pasamos muy bien.

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